miércoles, abril 08, 2015

Camino de la Esperanza


Luis Tijerina Almaguer







“A mi madre”


Edmundo D´amicis


Amo el nombre gentil, amo la honesta
aura del rostro que del pecho arranca. 
Amo la mano delicada y blanca
que mi lloro a secar acude presta, 
los brazos donde yo doblo la testa
que a mi trabajo sirven de palanca. 
amo la frente pura, abierta, franca,
donde toda virtud se manifiesta. 
Pero amo mucho más la voz sencilla
que el ánimo conforta entristecido, 
convenciendo y causando maravilla. 
La voz que cariñosa hasta mi oído 
llega al alba a decirme dulce y bajo: 
Hijo mío: ¡Es la hora del trabajo! 

Llanto por la muerte de un perro



Abigael Bohórquez

Hoy me llegó la carta de mi madre
y me dice, entre otras cosas: —besos y palabras—
que alguien mató a mi perro.
“Ladrándole a la muerte,
como antes a la luna y al silencio,
el perro abandonó la casa de su cuerpo,
—me cuenta—,
y se fue tras de su alma
con su paso extraviado y generoso
el miércoles pasado.
No supimos la causa de su sangre,
llegó chorreando angustia,
tambaleándose,
arrastrándose casi con su aullido,
como si desde su paisaje desgarrado
hubiera
querido despedirse de nosotros;
tristemente tendido quedó
—blanco y quebrado—,
a los pies de la que antes fue tu cama de fierro.
Lo hemos llorado mucho…”
Y, ¿por qué no?
yo también lo he llorado;
la muerte de mi perro sin palabras
me duele más que la del perro que habla,
y engaña, y ríe, y asesina.
Mi perro siendo perro no mordía.
Mi perro no envidiaba ni mordía.
No engañaba ni mordía.
Como los que no siendo perros descuartizan,
destazan,
muerden
en las magistraturas,
en las fábricas,
en los ingenios,
en las fundiciones,
al obrero,
al empleado,
el mecanógrafo,
a la costurera,
hombre, mujer,
adolescente o vieja.
Mi perro era corriente,
humilde ciudadano del ladrido-carrera,
mi perro no tenía argolla en el pescuezo,
ni listón ni sonaja,
pero era bullanguero, enamorado y fiero.
A los siete años tuve escarlatina,
y por aquello del llanto y el capricho
de estar pidiendo dinero a cada rato,
me trajeron al perro de muy lejos
en una caja de zapatos. Era
minúsculo y sencillo como el trigo;
luego fue creciendo admirado y displicente
al par que mis tobillos y mi sexo;
supo de mi primera lágrima:
la novia que partía,
la novia de las trenzas de racimo y de la voz de lirio;
supo de mi primer poema balbuceante
cuando murió la abuela;
al perro fue en su tiempo de ladridos
mi amigo más amigo.
“Ladrándole a la muerte,
como antes a la luna y al silencio,
el perro abandonó la casa de su cuerpo
—dice mi madre—
y se fue tras de su alma —los perros tienen alma:
una mojadita como un trino—
con su paso extraviado y generoso
el miércoles pasado…”
Ay, en esta triste tristeza en que me hundo,
la muerte de mi perro sin palabras
me duele más que la del perro
que habla,
y extorsiona,
y discrimina,
y burla;
mi perro era corriente,
pero dejaba un corazón por huella;
no tenía argolla ni sonaja,
pero sus ojos eran dos panderos;
no tenía listón en el pescuezo,
pero tenía un girasol por cola
y era la paz de sus orejas largas
dos lenguas
de diamantes.
(Fe de bautismo, 1960). 
®


jueves, febrero 03, 2011

Entre estudios y paseos...

En el verano de 2005, por razones académicas y de preparación personal me traslade a Cd. de Madrid, España, exactamente a los cursos de verano que ofrece la Universidad Complutense de Madrid en San Lorenzo del Escorial, para tomar un curso de Fiscalidad Internacional y la Unión Europea. Me fueron a despedir dos grandes amigos Pepe y Juan, el vuelo partió a tiempo, cuando viajaba en avión siempre me gustaba ir en la ventana, pero en ese vuelo en especial fue mala idea de suerte que la persona que le toco ir enseguida de mi era un señora no muy alta y de complexión delgada, cuando iniciaba el vuelo me comento que si me cambiaba y yo le dije que no, a las dos hora yo le pedí -le roge- que si me cambiaba, ese vuelo fue eterno para mí que no me podía acomodar bien en ese sillón, después de 11 horas llegamos a Madrid, era la tarde de un domingo, inmediatamente me traslade al Escorial, para esto ya me habían mandado un mapa de cómo llegar, primero metro, después un camión hasta llegar al pueblo, a la llegada al edificio en donde sería el evento era temprano, tuve que espera como una hora, cuando abrieron, ya estaban organizados de mesa por curso, me dirigí a la que me correspondía y en ese lugar me dieron mi carpeta del curso y todas las indicaciones de la habitación y comida, de inmediato me subí a mi cuarto a descansar, quise conectar mi celular a la energía y para mi sorpresa el conector era diferente, muy amablemente en la recepción me prestaron un adaptador, me comentaron que ese dia el restaurante cerraba a las 9, eran las 8:30 y yo dormido, vi el reloj y de inmediato me dispuse a cenar, recuerdo que iba en chanclas y en short, sentado ya cenando al lado de mi mesa oigo que hablaban estilo mexicano, me acerco a ellos y resulta que era un grupo de Mexicanos de Acapulco de la Universidad Noyola. Ya en el curso, sin duda las atenciones de los organizadores y los compañeros fueron excelentes, conocí a dos grandes maestros a Don Teodoro Cordón Ezquerra y al Dr. Fernando Serrano Antón, por cierto homónimo de un exjefe, Don Fernando Serrano Migallon, que fuera director de la Facultad de Derecho de nuestra UNAM. Al día siguiente empezó el curso eran clases magistrales dos por la mañana y una mesa redonda por la tarde a las seis se acabo la actividad del primer día, recuerdo que en la tarde del primer día del curso como a las 20:00 horas, si en Madrid se oscurece hasta las 10 dnoche, parado fuera del euroforum Infantes, sede de mi curso, viendo pasar los carros por esa avenida llamada calle del rey, me saluda un señor vestido de camisa amarilla polo, y me pregunta que si yo era mexicano y que si como me había ido en el curso, y le respondí que bien, muy bien, en ese momento yo extrañado por la pregunta porque yo no recordaba haber visto a una persona de camisa polo en el curso, pues resulta que era Don Teodoro el Director del curso y que siempre estuvo sentado en el presídium con corbata y saco, por eso el no conocerlo, esa conversación me sirvió en el sentido de que, el mismo me pregunto que si conocía el Escorial, bueno en realidad era el segundo día que estaba, había llegado por la tarde un día antes, con toda amabilidad tuve un guía de lujo, otra de las cosa que le agradezco, es: que en la caminata le conté que realizaba mi tesis doctoral sobre paraísos fiscales y la forma de combatirlos, el mismo se ofreció a darme toda la legislación española, ofrecimiento que se consumó al final del curso al darme una carpeta con lo prometido, Dr. Fernando Serrano Antón, que era el secretario del curso, se volvió un gran amigo que a la fecha tengo conversación vía e-mail y facebook, una de las cosa que entendí en la cual nos distinguimos los mexicanos y los españoles sin duda es la confianza, en México no la tenemos, si lo digo por lo siguiente: antes de ir a España realice los pagos y la inscripción correspondientes del curso, pero no me llego una confirmación oficial como estamos acostumbrados en México, -en España si se tiene confianza en las personas-, entonces ante la preocupación escribí correos electrónicos a todo los que pude dentro de la organización del los cursos, y el único que me contesto fue Fernando, el cual me dio palabras de tranquilidad que sin duda me ayudaron, una vez estando en el Escorial, una de las cosa que realice fue gradecer a Fernando cara a cara. Otras de las cosas que me hicieron sentir en casa fueron mis compañeros, hicimos un grupo compacto en donde teníamos amigos de muchas nacionalidades había una venezolana, un brasileño, una sevillano y dos Mexicanas y desde luego yo, todos ellos alumnos del doctorado en derecho financiero y tributario en la Complutense, a ellos agradezco el que llevaran a conocer todas las terrazas del Escorial. No puedo olvidar las comidas, no sé porque en España, siempre te ponen agua y vino en todas las comidas. Siempre he dicho que el mundo es un pañuelo, lo digo por lo siguiente: un día del curso se presenta un mexicano amigo del grupo al que me acople, y primero me decía que me conocía, pero que no se acordaba de donde, pues resulta que ese paisano fue alumno de la UNAM, y estuve presente como sínodo en su examen profesional, el es Carlos Mendoza. El curso supero por mucho lo que esperaba, y en verdad me dio gusto en lo personal poder interactuar con colegas de otro país, en el que los sistemas jurídicos en algunas cosas son muy diferentes. Una vez terminado el curso regrese a Madrid, en donde me hospede en un hostal, 35 euros el día me cobraban, después me entere que había algunos más baratos, esa semana fue en verdad una semana académica, mi interés no era conocer museos, si no buscar información acerca de mi tesis doctoral, para lo cual asistí al Instituto de Estudios Fiscales del Ministerio de Hacienda, este instituto tiene una de las mejores bibliotecas en materia fiscal, la cual es exclusiva para sus investigadores, ante esta circunstancia me entreviste con el director de la misma y al explicarle mi caso, enseguida me dio una tarjeta en donde me autorizaba la entrada, nuevamente confirmo lo del pañuelo, el segundo día en la biblioteca del IEF, me encontré a una pareja de mexicanos ella estudiaba el doctorado en la Panamericana y al igual que yo buscaba informan para su tesis, meses después ya en México una día estando en la librería del fondo de cultura económica, me encuentro a el esposo de esa colega. El ultimo día de estar en España tuve la oportunidad de platicar con mi hermano Gerardo, el se encontraba con Vicky su hoy esposa en Paris, Evry, en el Instituto Nacional de Telecomunicaciones, concluyendo su Maestría en informática. Mi hermano en la conversación me decía de que como era posible que él estando en Francia y yo en España no lo visitara, yo le respondía que no lo había planeado y que no tenía como irme, el se propuso para ayudarme y mandarme por vía correo la reservación, recuerdo que fue un miércoles como a las 12 del día, como una hora después recibo el correo en donde me indicaba los datos solicitados, al ver el correo me dispuse hablar con la aerolínea que se llamaba aerolíneas argentinas, me indicaron que la oficina cerraba a las 15:00 horas, en ese momento eran las 14:30, entonces rápidamente me dispuse a tratar de llegar antes de que cerraran, tome taxi era un mercedes benz y además traía un GPS,(espero ver algo así en México algún día) por más que lo intento el taxi no llego, entonces tuve que dirigirme al aeropuerto de Madrid Barajas vía metro, en donde si encontré abierta la aerolínea, eran las 4 de la tarde, inmediatamente después me dirigí al hostal por mis maletas, trate de comunicarme con mi hermano para indicarle que llegaba a las 6 de la tarde a País, y no pude lo que hice fue enviarle un correo indicándole que iba para Paris. Cuando veo el boleto del vuelo, no tenia indicado asiento, le cometo a la sobrecargo y le digo que mi boleto está mal, y ella me dice que no, que me podía sentar donde yo quisiera, y así lo efectué, dispuesto ya a partir el capitán nos habla por la bocina y nos pide que si algunos de los pasajeros nos podemos sentar hacia tras que para nivelar el avión, lo que paso es que como no estaba lleno todo nos habíamos sentado adelante, yo no lo podía creer, pero me hice voluntario e inmediatamente me fui para atrás, eso nunca me había pasado en la vida. Llegando a Paris al Aeropuerto Charles de Gaulle, pasaron los minutos y mi hermano no aparecía fue alrededor de 40 minutos que anduve deambulando en la terminal, y nada, en ese momento recordé, que mi hermano le había mandado un correo a mi hermana Paty, que en ese momento se encontraba en Italia, en el le decía como llegar a Evry, recuerdo que lo imprimí en España por si a caso, y pues ese era el caso, me dispuse entonces a emprender la ida, en ese momento me preguntaba que si hermano había visto el correo pues al parecer no, porque no lo veía por ningún lado. El primer problema que tuve fue el hecho que el Aeropuerto Charles de Gaulle, tiene tres terminales, yo está en la 2, y para ir el tren o metro (REM), tenía que tomar un camión, pues emprendo la ida e intento subirme al camión, recuerdo que saque 10 euros para pagar pensé que no costaría más que eso, pues el conductor me empieza hablar y pues como no sabía nada de francés no le entendía nada, lo que hice fue bajarme, y como buen mexicano seguí el refrán conocido “adonde fueres haz lo que vieres” y en ese momento me puse a observar que era lo que sucedía, en ese instante recordé mi querida UNAM, en donde existe el PUMABUS, el cual es un transporte gratuito para todo el campus universitario, y precisamente era igual, lo que hice fue que me subí por la puerta de atrás para que no me viera el conductor, después del oso, una vez ya en la terminal del REM, el segundo problema fue comprar el boleto, como puede lo hice, el tercer problema fue saber en qué tren me subiría, me dirigía a un stand de información, era un sujeto de la raza negra que para mi buena suerte hablaba un poco de español, el me indico a que tren subirme, una vez ya en el tren empiezo a caminar y veo que pasa una estación y no se detiene, pasa otra y tampoco se detiene, ya se imaginaran la desesperación que me entro, a lo lejos oigo hablar español, era una señora española son dos niños, pues sin dudarlo me acerque a ella y el pregunto por qué no se detenía, ella me pregunta a que estación iba y me contesto que precisamente en esa se pararía, una vez en esa estación central en la cual tenía que transbordar a otro tren, cuando observo las vías veo que hay más de dos, como es que en México hay, y yo sin saber a cual subirme, con mi poco ingles me pude dar a entender, y un guardia de seguridad me indico a cual subirme, una vez en el tren no me volví a percatar que el tren no se paraba en todas las estaciones, y precisamente a la estación de Evry no se paraba, me tuve que pasar a la siguiente y esperar el tren de regreso para llegar a Evry, ya en Evry, de buena suerte que saliendo de la terminar había señales para llegar a la escuela de mi hermano, eran ya las 10:30 de la noche, llegue a la escuela y nada, ni un alma, espere como unos diez minutos, y de repente de un edificio salieron 3 sujetos con aspecto de mexicanos, me acerque a ellos y les pregunte que si conocían a mi hermano, uno de ellos me comento que si y que eran vecinos de cuarto, y el mismo se voluntario a llevarme con el, efectivamente para entrar al edificio se necesitaba una tarjeta electrónica especial, una vez que llegamos al cuarto de mi hermano , el no estaba había ido por mí al aeropuerto, después me dijo que llego hasta las 8:30 dos horas después de que llegue. En este sentido el vecino de mi hermano me explico que ellos iban a la centro de cómputo, me comentaron que si los acompañaba para esperar a mi hermano, el edificio en donde estaba el centro de computo estaba como a 100 metros, para entrar al edificio se necesitaba una tarjeta electrónica, y también para entrar al centro, una vez en él uno de ellos me ayudado a poner su clave para navegar por internet, paso una hora y mi hermano llego, lo primero que vio mi hermano, fue a mi sentado en una computadora viendo mis correos, algo que para él fue extrañísimo, fue en donde se hizo la frase “geruchon (que así le llamo a mi hermano Gerardo) con quién crees que estás hablando”, que todavía a la fecha se la recuerdo. Tengo que agradecer a Vicky y a Gerardo, que durante esos 5 días fueron mis guías para conocer Paris, recuerdo mi primera impresión al ver la torre Eiffel, mi caminata por Champs-Élysées para llegar al arco del triunfo, lo majestuoso del museo Louvre, de verdad muchas gracias. Lamento que no me pude quedar unas horas más ese domingo, puesto que era la final de la tour de france de ese año. Ese mismo domingo a las 10:00 horas volé a Madrid, mi vuelo salía para México a las 12:30 horas vía Madrid.